Para celebrar una tradición declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad era necesario sacarla del misticismo íntimo y nocturno del panteón y convertirla en un espectáculo tan global como James Bond, capaz de rodar en México, Italia, Austria o Marruecos en la misma película.

Más ruido, más gente, más colores y más cámaras de fotos para que el concepto "inmaterial" deje de ser una etiqueta que acompaña la distinción de la UNESCO.

En una de las primeras escenas de la película Spectre de James Bond, el agente inglés se escabulle durante la celebración de un inexistente desfile de muertos. Una gran fiesta 'cool' y callejera que disfrutan sobre el empedrado de la calle Tacuba miles de personas que se mueven impolutos con soltura durante una fiesta a medio camino entre la Venecia del siglo XVIII y el carnaval en Leblon. Por supuesto no hay ni rastro de fritanga, chicharrón con Valentina, tortas de milanesa o manzanas cubiertas de caramelo.

Sin embargo, después de matar a varios malos y sobrevolar el zócalo en helicóptero, Daniel Craig dejó en la ciudad una maleta con cientos de trajes de disfraces y carromatos de enormes catrinas que había que airear.

Al Gobierno de la capital mexicana, se le ocurrió entonces organizar un carnaval turístico en el que Spectre fuera la temática y la milenaria tradición la excusa.

En eso consiste el trabajo de los secretarios de Turismo, manosear las tradiciones para convertirlas en trending topic. El resultado fue el primer desfile del Día de Muertos celebrado nunca antes en México. Una mezcla de Halloween, Walking Dead y carnaval de Río que paralizó la zona noble de la capital y que pretende competir con la gran fiesta carioca.

"El desfile de Día de Muertos supera al Carnaval de Veracruz y, en los próximos años, al mismo nivel que el Carnaval de Río de Janeiro, uno de los más importantes de América Latina", dijo el secretario de Turismo de la capital, Miguel Torruco.

"Desde que vimos la película, dijimos: hay que hacer el desfile el año que entra", apuntó un día antes Enrique De la Madrid secretario de turismo de México. Las autoridades aplaudieron el éxito y dijeron que unas 250.000 personas asistieron en las calle al desfile.

´Mítico', ´épico´o 'histórico´ son susperlativos que se utilizan con la misma alegría que el cantinero graba en la fachada: "abierto desde 2012", dando a entender que sobrevivió a la crisis o que cuatro años son suficiente reclamo.

Se le olvidó a las autoridades que las tradiciones no se fabrican en Hollywood sino que se difunden y construyen en los barrios y no tienen espectadores, sino participantes. Aunque usted no lo crea hay tradiciones con un año de vida.

Disponible en: <http://internacional.elpais.com/internacional/2016/10/30/mexico/1477791003_218376.html>. Accedido en: 03 nov. 2016.